Evidencia científica para la vida real
¿Qué pasa cuando pierdes a alguien que amas? Entender el duelo
El duelo no tiene fecha de vencimiento. Te cuento qué dice la ciencia y cómo cuidarte, o acompañar a alguien, en ese proceso.
Josseline Chauez
Psicóloga clínica y psicoterapeuta · Magíster en Psicoterapia (UDLA)
Este artículo es informativo y no reemplaza una consulta profesional. No es un servicio de emergencias. Si estás en crisis o en peligro, llama al ECU 911 (Ecuador) o al número de emergencias de tu país.
El duelo es aprender a vivir con una ausencia que antes era presencia.
Pones un plato de más en la mesa del domingo. Ves algo en la calle y quieres contárselo. Suena el celular y, por un segundo, crees que es esa persona.
Si estás atravesando una pérdida, antes de cualquier dato: lo que sientes tiene sentido. Duele así porque el vínculo importaba.
El duelo es una respuesta natural al amor
El duelo es la forma en que respondemos cuando perdemos a alguien que amamos. La Asociación Estadounidense de Psiquiatría lo distingue del trastorno por duelo prolongado, un cuadro menos frecuente en el que el dolor intenso persiste y “causa problemas e interfiere con la vida diaria” (American Psychiatric Association, 2025; traducción propia).
No hay una sola forma correcta de vivirlo. Las investigaciones del psicólogo George Bonanno muestran que la resiliencia ante la pérdida es relativamente común y que puede ser una adaptación sana, sin que eso signifique frialdad (Bonanno, 2004).
La resiliencia convive con el dolor: sigues avanzando con él a cuestas, a tu ritmo. Y si tu duelo va más lento, también está bien.
¿Existen las cinco etapas del duelo?
Seguro las has escuchado: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Vienen del trabajo de la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross, y tuvieron un valor real: abrieron la conversación sobre la muerte.
Pero las etapas funcionan mal como escalera. Un estudio que siguió a 233 personas en duelo encontró que la aceptación estaba presente desde el inicio. Y, entre los sentimientos dolorosos, el que más pesaba fue el anhelo: extrañar a la persona, más que la ira o la incredulidad (Maciejewski et al., 2007). Cada emoción tuvo su punto más alto en el orden que predecía la teoría, es cierto. Pero convivían; no se turnaban.
Por eso hay investigadores que advierten que esperar que alguien “cumpla las etapas” puede dañar a quien no las vive así (Stroebe et al., 2017). Si un día sientes calma y al siguiente te derrumbas, estás en fase: así se mueve el duelo.
Lo que sabemos hoy: ir y venir, y seguir queriendo
Margaret Stroebe y Henk Schut propusieron el modelo de proceso dual. Sin tecnicismos: en el duelo vamos y venimos. A ratos miramos la pérdida de frente: extrañamos, recordamos, lloramos. A ratos nos ocupamos de la vida que cambió: trámites, rutinas nuevas, incluso una tarde de risas.
Ese vaivén es sano. Según sus autores, oscilar es necesario, y los descansos del dolor ayudan a recuperar fuerzas, porque hacer el duelo cansa (Stroebe y Schut, 2010).
Imagina tu primer 2 de noviembre sin tu abuela. Creías estar mejor, y al preparar la colada morada que hacían en familia, te quiebras. Eso también es el vaivén.
La otra idea viene del modelo de los vínculos continuos (Klass et al., 1996). Durante años se creyó que “superar” una pérdida era soltar el lazo con quien murió. Hoy se entiende que muchas personas mantienen una relación interior con su ser querido: lo recuerdan, le hablan, honran lo que les dejó. Eso puede ser parte de un duelo sano.
Por eso digo que el duelo no se supera, se integra.
Cuando perdemos a una mascota
Si lloraste a tu perro o a tu gato como a alguien de la familia, no exageras. Una revisión sistemática encontró que perder a una mascota puede vivirse como un duelo comparable al de perder a una persona. Por eso sus autores recomiendan que los profesionales lo traten con la misma consideración (Cleary et al., 2022).
Era parte de tu día a día. Te recibía en la puerta, sabía tus horarios, tenía su rincón en la casa. A veces aparece la culpa, por una decisión difícil al final o por no notar antes que algo pasaba. Ponerla en palabras con alguien de confianza puede aliviar.
Y si alguien te dice “era solo un perro”: tu dolor no necesita permiso para ser real.
Cómo cuidarte y cómo acompañar
Si eres tú quien está en duelo
- Date permiso para el vaivén: llorar un rato y distraerte otro no es traicionar a nadie.
- Sostén lo básico, aunque sea a medias: dormir, comer, moverte un poquito, hablar con alguien.
- Anticipa las fechas difíciles, como cumpleaños o Navidad, y planea con quién pasarlas.
- Busca tu forma de recordar: una carta, un álbum, una planta.
Si sientes que el cansancio se acumula, aquí hablo de cómo se nota el agotamiento emocional.
Si quieres acompañar a alguien
Para acompañar basta con estar, aunque no tengas las palabras. En un estudio, las personas en duelo valoraron la presencia y la escucha sin juicio. También que se nombrara a quien murió, que se recordaran las fechas importantes y que hubiera ayuda práctica (Cacciatore et al., 2021). Ese estudio tiene límites (la mayoría eran mujeres de Estados Unidos que habían perdido a un hijo), pero deja pistas útiles.
Algunas frases que suelen acompañar, como ejemplos y no como fórmulas: “No sé qué decirte, pero aquí estoy”. “¿Quieres contarme de ella?”. “El jueves te llevo almuerzo, ¿te parece?”.
Y algunas que suelen doler, aunque se digan con cariño: “todo pasa por algo”, “al menos…”, “tienes que ser fuerte”, “ya deberías estar mejor”. Tampoco ayudan los consejos que nadie pidió (Cacciatore et al., 2021). Si tu amiga perdió a su papá en otro país y no llegó al velorio, escríbele. No desaparezcas por no saber qué decir.
Un nuevo lugar dentro de ti
No tienes que apresurarte a superar nada. Avanzar no es olvidar. Tampoco es dejar de llorar. Y mucho menos demostrar que ya estás bien.
Con el tiempo, el dolor puede transformarse. No porque hayas amado menos, sino porque encontraste una manera distinta de amar.
Quizá llegue un día en que recordar a esa persona ya no sea solamente preguntarte por qué tuvo que irse; también será agradecer que, entre tantos seres en el mundo, sus vidas se encontraron.
Si hoy te nace, escríbele unas líneas a quien extrañas, con las palabras que tengas.
Porque sanar también es eso: no dejar atrás a quien amas, sino encontrarle un nuevo lugar dentro de ti.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que pasar por las cinco etapas del duelo?
No. Las emociones del duelo se mezclan, van y vienen. No lo estás haciendo mal si no sigues un orden.
¿Cuánto dura el duelo?
No hay un plazo único. Para la mayoría, el dolor intenso se suaviza con el tiempo. Si después de muchos meses no cede y te impide retomar tu vida, conviene consultar.
¿Es normal que me duela tanto la muerte de mi mascota?
Sí. Puede vivirse como la pérdida de una persona querida. Tu dolor es legítimo, aunque otros no lo entiendan.
Referencias
- American Psychiatric Association. (2025). Prolonged grief disorder. https://www.psychiatry.org/patients-families/prolonged-grief-disorder (se abre en otra pestaña)
- Bonanno, G. A. (2004). Loss, trauma, and human resilience: Have we underestimated the human capacity to thrive after extremely aversive events? American Psychologist, 59(1), 20–28. https://doi.org/10.1037/0003-066X.59.1.20 (se abre en otra pestaña)
- Cacciatore, J., Thieleman, K., Fretts, R., y Jackson, L. B. (2021). What is good grief support? Exploring the actors and actions in social support after traumatic grief. PLoS ONE, 16(5), e0252324. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0252324 (se abre en otra pestaña)
- Cleary, M., West, S., Thapa, D. K., Westman, M., Vesk, K., y Kornhaber, R. (2022). Grieving the loss of a pet: A qualitative systematic review. Death Studies, 46(9), 2167–2178. https://doi.org/10.1080/07481187.2021.1901799 (se abre en otra pestaña)
- Klass, D., Silverman, P. R., y Nickman, S. L. (Eds.). (1996). Continuing bonds: New understandings of grief. Taylor & Francis. https://www.routledge.com/Continuing-Bonds-New-Understandings-of-Grief/Klass-Silverman-Nickman/p/book/9781560323396 (se abre en otra pestaña)
- Maciejewski, P. K., Zhang, B., Block, S. D., y Prigerson, H. G. (2007). An empirical examination of the stage theory of grief. JAMA, 297(7), 716–723. https://doi.org/10.1001/jama.297.7.716 (se abre en otra pestaña)
- Stroebe, M., y Schut, H. (2010). The dual process model of coping with bereavement: A decade on. OMEGA – Journal of Death and Dying, 61(4), 273–289. https://doi.org/10.2190/OM.61.4.b (se abre en otra pestaña)
- Stroebe, M., Schut, H., y Boerner, K. (2017). Cautioning health-care professionals: Bereaved persons are misguided through the stages of grief. OMEGA – Journal of Death and Dying, 74(4), 455–473. https://doi.org/10.1177/0030222817691870 (se abre en otra pestaña)
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Si perdiste a tu mascota: acompañamiento en el duelo
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