Evidencia científica para la vida real
Infidelidad: qué pasa después y si se puede reparar
Te comparto lo que veo en consulta y lo que dice la investigación sobre reparar, perdonar y cuidarte, sigas o no en la relación.
Josseline Chauez
Psicóloga clínica y psicoterapeuta · Magíster en Psicoterapia (UDLA)
Este artículo es informativo y no reemplaza una consulta profesional. No es un servicio de emergencias. Si estás en crisis o en peligro, llama al ECU 911 (Ecuador) o al número de emergencias de tu país.
En consulta, después de una infidelidad, casi siempre llegan dos preguntas. La primera es “¿cómo no lo vi?”. La segunda, a veces en voz muy bajita, es “¿esto se puede arreglar?”.
Si llegaste con alguna de ellas, quiero empezar por ti y no por los estudios. La rabia, el llanto que aparece en el carro, las ganas de saberlo todo y, al rato, de no saber nada son reacciones frecuentes ante una herida así.
A la segunda pregunta te respondo con honestidad: a veces sí. Depende de más de una persona y de más de un tipo de trabajo.
No hay un perfil de “infiel”, y casi nunca empieza de golpe
Me preguntan mucho si existe un tipo de persona que es infiel. Mi respuesta suele sorprender: una persona de carne y hueso, cualquiera que respire. Todas las personas estamos expuestas, y subestimar las circunstancias es parte de lo que nos deja vulnerables.
La infidelidad rara vez es un hecho abrupto. Se construye con microacciones: un mensaje que se responde más rápido que los de casa, un chat que se archiva, un café después de la oficina que se vuelve costumbre. Pasos pequeños, poco visibles, que van armando un vínculo afectivo fuera de la pareja.
Por eso hablo de infidelidad física y también emocional. A veces no hubo contacto físico y aun así se rompió algo, porque la intimidad, las confidencias y la lealtad emocional se fueron hacia otra persona.
La pareja es una dinámica: siempre nos estamos acercando o alejando. Muchas veces la infidelidad aparece en una etapa de distancia. Aquí quiero ser clara, porque se malinterpreta: entender el contexto no es justificar. La decisión de ser infiel es responsabilidad de quien la toma. Lo que venía pasando en la relación sí es de los dos, y si deciden trabajarlo se puede mirar con calma, sin cargarle la infidelidad a la persona traicionada.
¿Se puede reparar?
Para algunas personas la infidelidad es irreparable, y esa también es una decisión válida. Para otras, con trabajo, la relación puede reconstruirse.
La investigación da motivos para un optimismo prudente. El psicólogo David Atkins estudió a 134 parejas en un ensayo de terapia de pareja. Las que habían vivido una infidelidad empezaban con más malestar, pero mejoraban a un ritmo mayor que las demás (Atkins, 2003). Es un solo estudio, en Estados Unidos, con parejas que eligieron ir a terapia.
Otro estudio escuchó a 16 parejas que siguieron juntas tras una infidelidad y sintieron que habían sanado. Entre lo que las ayudó aparecieron evaluar el daño, reafirmar el compromiso, que quien fue infiel asumiera su responsabilidad, conversar a fondo y reconstruir la confianza (Fife et al., 2023). Son pocas parejas, pero el mapa coincide con lo que veo en consulta.
Reparar pide, como mínimo, dos cosas de quien fue infiel: reconocer el daño sin minimizarlo y comprometerse con hechos sostenidos en el tiempo. Sin eso, hay muy poco que reconstruir.
Y algo que pocas veces se dice: no se regresa a la relación de antes como si nada. La confianza se recupera de a poquito, con trabajo de cada uno y de pareja. Eso incluye la intimidad, donde pueden aparecer imágenes mentales o comparaciones que también se trabajan.
Perdonar no es volver
El perdón te ayuda a soltar el peso de lo que pasó, pero perdonar no significa volver con tu pareja.
La investigación lo describe parecido: el perdón es sobre todo una experiencia interna, que puede ir junto a una reconciliación, pero no la incluye. Un metaanálisis de 54 estudios, sobre ofensas de todo tipo, encontró que las intervenciones psicológicas centradas en el perdón ayudaron a perdonar más que no recibir tratamiento. También se acompañaron de mejoras en depresión, ansiedad y esperanza (Wade et al., 2014).
Puedes perdonar y terminar. Puedes quedarte y todavía no haber perdonado. Y no hay prisa para ninguna de las dos.
Cuando hay hijos: tus hijos no son pegamento
Con hijos, la pregunta pesa el doble. No creo que aquí haya decisiones buenas o malas; hay decisiones tomadas con el nivel de conciencia que cada persona tiene en ese momento. Lo que sí ayuda es separar tres relaciones que solemos mezclar:
- La relación de pareja, que puede terminar.
- La relación de padres, que funciona como la de compañeros de un proyecto: “mi trabajo es hacerte la vida más fácil para criar”.
- La relación familiar, que no termina, aunque cambie de forma.
Quedarse “por los niños” o irse “por los niños” no es, en sí mismo, lo que más los marca. Una revisión de la investigación concluyó que a niñas, niños y adolescentes los afecta sobre todo cómo sus padres manejan el conflicto entre ellos. Y eso pesa vivan juntos o separados (Harold y Sellers, 2018).
Lo que se esconde debajo de la alfombra suele volver en forma de idas y vueltas. De eso hablo en relaciones intermitentes: cuando no funciona y no termina.
Lo que también se quiebra es la confianza en ti
Después de una infidelidad no solo se rompe la confianza en la pareja. Muchas personas me cuentan que dejaron de confiar en sí mismas: en su intuición, en su criterio, en lo que valen.
Por eso el trabajo individual importa, haya o no reconciliación. Recuperar tu autonomía, tus espacios y tu voz es tuyo, decidas lo que decidas. Y si sientes que no puedes estar bien sin esa persona, aquí escribí sobre dependencia emocional.
Uso mucho esta imagen: si alguien ensucia los platos de tu casa, sigue siendo tu casa y sigue siendo tu vajilla. Tú no causaste el daño, y aun así cuidar ese lugar te pertenece, porque nadie lo conoce como tú.
Mientras decides
- Si puedes, date unos días antes de decidir algo definitivo: en el pico del dolor cuesta ver claro.
- Sostén lo mínimo: algunas horas de sueño, una comida caliente, una conversación con alguien de confianza.
- Pon horario a las conversaciones difíciles; a las dos de la mañana casi nadie escucha bien. Cuando terminan en gritos, ayudan estos pasos para responder en lugar de reaccionar.
Un corazón suave
Después de una traición es comprensible querer congelar el corazón para que nada vuelva a entrar y así, al menos, nada vuelva a doler. Protege un tiempo. Pero también deja afuera lo bueno.
Un corazón suave no es ingenuo. Es un corazón sano, que aprendió dónde poner sus límites.
Tu casa sigue siendo tu casa. Y puedes empezar a ordenarla hoy, un plato a la vez.
Este tema lo conversamos en Relaciones 360 (Mujer 360, Telesucesos): mira el segmento sobre infidelidad en YouTube (se abre en otra pestaña).
Preguntas frecuentes
¿Una relación se puede recuperar después de una infidelidad?
A veces sí. Suele requerir que quien fue infiel reconozca el daño y se comprometa con hechos, además de trabajo individual y de pareja. Para algunas personas no es posible, y esa decisión también es válida.
¿Perdonar significa volver con mi pareja?
No. El perdón es sobre todo un proceso interno. Puedes perdonar y decidir terminar la relación.
¿Es infidelidad si no hubo contacto físico?
Puede serlo. Cuando la intimidad, las confidencias y la lealtad emocional se van hacia otra persona, muchas parejas lo viven como una infidelidad emocional.
¿Debo quedarme por mis hijos?
No hay una respuesta única. La investigación sugiere que a los hijos los afecta sobre todo cómo sus padres manejan el conflicto, vivan juntos o separados.
Referencias
- Atkins, D. C. (2003). Infidelity and marital therapy: Initial findings from a randomized clinical trial [Tesis doctoral, University of Washington]. ResearchWorks Archive. https://digital.lib.washington.edu/researchworks/items/a9320db8-3055-46b0-8428-84d2607e6fa8 (se abre en otra pestaña)
- Fife, S. T., Gossner, J. D., Theobald, A., Allen, E., Rivero, A., y Koehl, H. (2023). Couple healing from infidelity: A grounded theory study. Journal of Social and Personal Relationships, 40(12), 3882–3905. https://doi.org/10.1177/02654075231177874 (se abre en otra pestaña)
- Harold, G. T., y Sellers, R. (2018). Annual Research Review: Interparental conflict and youth psychopathology: An evidence review and practice focused update. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 59(4), 374–402. https://doi.org/10.1111/jcpp.12893 (se abre en otra pestaña)
- Wade, N. G., Hoyt, W. T., Kidwell, J. E. M., y Worthington, E. L., Jr. (2014). Efficacy of psychotherapeutic interventions to promote forgiveness: A meta-analysis. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 82(1), 154–170. https://doi.org/10.1037/a0035268 (se abre en otra pestaña)
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