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Evidencia científica para la vida real

Relaciones intermitentes: cuando no funciona y no termina

Terminan, se extrañan, vuelven y prometen que esta vez será distinto. Lo que muestra la investigación sobre estas idas y vueltas, y cómo terminar sin destruirte en el intento.

Josseline Chauez

Psicóloga clínica y psicoterapeuta · Magíster en Psicoterapia (UDLA)

Publicado el · Lectura de 7 min

Este artículo es informativo y no reemplaza una consulta profesional. No es un servicio de emergencias. Si estás en crisis o en peligro, llama al ECU 911 (Ecuador) o al número de emergencias de tu país.

Terminaron en febrero, después de una pelea por algo que ya ni recuerdas. Volvieron en marzo, con un “te extraño” a medianoche. En julio, otra vez. Para el cumpleaños de tu mamá, en la familia ya nadie pregunta si vas a ir con esa persona: esperan a ver.

Si esto te suena, no vengo a juzgarte. Querer a alguien y no lograr estar en paz con esa persona es de las cosas más confusas que se pueden vivir.

Una relación que no funciona y no termina

Así defino una relación intermitente: una relación que no funciona y no termina. También se les dice relaciones boomerang, o de “terminar y volver”; en investigación se habla de ciclos de ruptura y reconciliación (relationship cycling).

No son raras. Un estudio con una muestra representativa de Estados Unidos preguntó a parejas que convivían o estaban casadas. Más de un tercio de quienes convivían y una quinta parte de quienes estaban casados ya habían terminado y vuelto al menos una vez. Quienes habían pasado por esos ciclos tenían más riesgo de repetirlos, más incertidumbre sobre su futuro juntos y menos satisfacción (Vennum et al., 2014).

Volver una vez no es, por sí solo, una mala noticia. Hay parejas que se separan, trabajan en lo que pasaba y regresan distintas. Lo que preocupa es el patrón: pelear, terminar, extrañar y volver, sin que nada cambie de fondo.

Lo que las idas y vueltas le hacen a tu vida

Se suele decir que la gente se queda en estas relaciones por baja autoestima. En consulta veo muchas veces el camino inverso: es la relación intermitente la que va desgastando la autoestima, la forma en que te ves y lo que te permites imaginar para tu futuro.

Un trabajo con cuatro muestras propone entender estos ciclos como un estrés crónico. Quienes vivían relaciones de idas y vueltas reportaron más estrés en la relación y más síntomas psicológicos, y a más ciclos de ruptura y reconciliación, más estrés (Dailey et al., 2026). Son asociaciones y no prueban causa, pero ayudan a entender por qué cansan tanto.

No es un test ni un diagnóstico. Son señales que conviene mirar con honestidad:

  • Tu sueño o tu apetito cambian con cada pelea y cada reconciliación.
  • Las personas que te quieren notan que no estás en paz, aunque digas que todo bien.
  • Sientes que nadie entiende tu historia.
  • Al hacer la cuenta honesta, hay más sufrimiento que estabilidad.

Si en esas peleas sientes que el impulso te gana, aquí te cuento cómo responder en lugar de reaccionar.

Una relación no es lo mismo que un vínculo

Muchas veces la raíz está en vincularnos desde la carencia, con la idea de la media naranja: alguien que venga a completarme. Si te reconoces ahí, quizá te ayude este texto sobre dependencia emocional.

Y hay una distinción que cambia mucho la conversación: una relación no es lo mismo que un vínculo. La relación se puede terminar. El vínculo se integra, porque las personas que amamos, también nuestras exparejas, quedan como parte de nuestra historia.

Por eso es posible sentir nostalgia, deseo o cariño por alguien con quien ya no vas a estar. Eso no es una señal para volver: es la prueba de que amaste.

El hilo rojo es una metáfora bonita. Pero tener vínculo no significa tener relación.

Hay una excepción importante. Cuando hubo violencia, el trabajo es otro y tu seguridad va primero. Estudios previos, recogidos por Vennum y su equipo, encontraron más violencia verbal y física en las parejas que terminan y vuelven que en las que siguen juntas de forma estable o se separan (Halpern-Meekin et al., 2013, como se cita en Vennum et al., 2014).

Terminar desde el amor, página por página

Lo más difícil casi siempre es reconocer que la relación no funciona. Eso requiere coraje. Y ojo con una trampa frecuente: salir a buscar “evidencia” de que no funciona, revisando, provocando o esperando el error, puede convertir un vínculo que no funcionaba en uno destructivo.

Se puede terminar desde el amor, sin tener que odiar a la otra persona para poder irte. A veces la frase más honesta es: “me hubiera encantado que fuera contigo”.

En consulta suelo preguntar: ¿cómo cortarías un libro grueso? Página por página. Terminar una relación larga se parece a eso: vas separando lo que quieres llevarte de lo que ya no, como tus amistades, tus rutinas, tus planes y la persona que eras antes y durante esa historia.

Tiene sentido que cueste. En una relación, la identidad de cada uno se entrelaza con la del otro. En tres estudios, después de una ruptura las personas describieron cambios en cómo se veían y menos claridad sobre quiénes eran. Esa menor claridad se relacionó con más malestar emocional (Slotter et al., 2010).

Por eso una relación no se termina bloqueando. Bloquear puede ser un límite útil para dejar de alimentar el ciclo, y ante acoso o violencia es una medida de protección. Pero por sí solo no cierra nada. Lo que termina una relación es el proceso, a veces lento, de enseñarle a tu sistema nervioso que puede vivir sin esa persona, y ese proceso se lleva mejor con acompañamiento.

Algunas cosas que ayudan

  • Antes de volver a escribir, anota qué ha cambiado de verdad desde la última ruptura. Si la lista está vacía, ya tienes una respuesta.
  • Decide con anticipación cómo será el contacto, si lo hay. A medianoche casi nunca se decide bien.
  • Pide a tu gente compañía más que consejos: un almuerzo, una caminata, alguien que te escriba el domingo en la tarde.

Una página a la vez

No tienes que cortar el libro entero esta noche.

Hoy puede bastar con una página: no contestar ese mensaje de las once, contarle a alguien de confianza lo que de verdad está pasando o reservar una hora solo para ti.

Ese capítulo va a seguir siendo parte de tu historia, porque lo viviste y porque amaste. Solo que ya no tiene por qué ser la historia completa.

Si alguien cercano está viviendo esto, compártelo con cariño, sin sermones.

Si prefieres escucharlo, en Relaciones 360 (Mujer 360, Telesucesos) hablamos de las relaciones boomerang (video en YouTube) (se abre en otra pestaña). Y si llegaste aquí después de una traición, te puede servir leer qué pasa después de una infidelidad y si se puede reparar.

Preguntas frecuentes

¿Qué es una relación intermitente?

Es una relación que no funciona y no termina: la pareja rompe y vuelve una y otra vez, sin que cambie lo que la hacía sufrir.

¿Volver con mi ex siempre es un error?

No siempre. Algunas parejas regresan después de trabajar en lo que pasaba. Preocupa cuando se repite el ciclo de pelear, terminar y volver sin cambios de fondo.

¿Bloquear a mi ex me ayuda a terminar?

Puede ser un límite útil, y ante acoso o violencia es una medida de protección. Pero por sí solo no termina la relación: eso requiere un proceso interno, que se lleva mejor con acompañamiento.

¿Por qué sigo sintiendo cosas por alguien con quien ya terminé?

Porque existe un vínculo. Una relación se puede terminar, pero lo vivido queda integrado en tu historia. Sentir nostalgia no significa que debas volver.

Referencias

  1. Dailey, R. M., Vennum, A., y Monk, J. K. (2026). Establishing links between relationship cycling, relational stress, and well-being. Journal of Social and Personal Relationships, 43(2), 594–614. https://doi.org/10.1177/02654075251378864 (se abre en otra pestaña)
  2. Slotter, E. B., Gardner, W. L., y Finkel, E. J. (2010). Who am I without you? The influence of romantic breakup on the self-concept. Personality and Social Psychology Bulletin, 36(2), 147–160. https://doi.org/10.1177/0146167209352250 (se abre en otra pestaña)
  3. Vennum, A., Lindstrom, R., Monk, J. K., y Adams, R. (2014). “It’s complicated”: The continuity and correlates of cycling in cohabiting and marital relationships. Journal of Social and Personal Relationships, 31(3), 410–430. https://doi.org/10.1177/0265407513501987 (se abre en otra pestaña)

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